martes, 28 de octubre de 2008

FALETE

Desconozco el nombre real del individuo que utiliza en nombre artístico de Falete. No sé si se llama Rafael o Falo.

En cualquier caso no me interesa para lo que voy a decir a continuación: no soporto al personaje, aunque respete a la persona. Alguien ha construido en torno suyo, supongo que con su colaboración interesada, a un ser que parece un monstruo, una especie de freaky de los que salían en los programás de televisión de Pepe Navarro. Pero aquellos, aun siendo también patéticos, tenían algo simpático, como el Lucas Grijander.

Lo de Falete no hay por donde agarrarlo ya que se te puede escurrir. Pero no sólo agarrarlo –hay que tener ganas-, sino verlo siquiera. Por un lado tiene uñas y pelo de mujer, pero por otro unos hombros de descargador del muelle. Tobillos finos y brazos de sofá arrimado a una estufa.

¿Y la voz? Habrá gente a la que “le ponga”, pero a mi me pone de los nervios. Es como de falsete (a lo mejor por eso su nombre de cartel), pero no sólo de falsete, sino falsa como la “monea”. ¿Y sus letras? Esos amores y desamores que ya no se llevan, eso desgarros de pasión, masculinos y femeninos al mismo tiempo.

Yo procuro identificarme con un hombre si canta cosas de hombres e incluso soy capaz de meterme en el pellejo de una mujer que se queja de que su “marío” no quiere ir con ella a los toros... Pero con Falete me desconcierto hasta la angustia. Y ahora mucho más al enterarnos que su novio ha fingido, supuestamente, ser secuestrado. ¿No querrá alguien secuestrar de verdad al personaje ficticio de Falete? Vamos a ver quien era capaz de pagar el rescate.

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