miércoles, 29 de octubre de 2008

LAS MEZQUITAS

En Sevilla hay una refollina montada porque a los islámicos les tienen mareados con la construcción o no de una mezquita. Andan con sus barbas (con la calor que hace en Sevilla) y con sus chilabas (con la calor que hace en Sevilla) intranquilas porque les marean con los terrenos. Les dicen que les van a ceder una parcelita en tal sitio y luego les informan de que es imposible y eso, palabrita del Niño Jesús, eso no se hace.

Si no se les quieren dar unos metros para levantar su templo que se lo digan directamente a la cara. Vamos que no nos sale de ahí... Ea. Pero....¿quién es el guapo? ¿Quién se atreve –el alcalde ni por esas-, con algunos primos alterados que tienen los islámicos?

Bueno primos y hasta sobrinas tenemos todos, especialmente los curas católicos. Lo que pasa es que no dan tanto susto porque entendemos su idioma y vemos las caras de sus mujeres.

Claro que, con miedo o sin miedo, alguien tiene que ponerle el cascabel al gato. El gato de un Estado –y también los ayuntamientos son Estado-, que no está precisamente para regalar terrenos a ninguna confesión religiosa. Que se compren ellos –todas las confesiones del mundo mundical- sus terrenitos y levanten sus chiringuitos místicos.

Claro que eso se dice y se escribe muy pronto. Y es que nos enteramos de que en Sevilla, precisamente en Sevilla, el Rey acaba de visitar la Iglesia de El Salvador con motivo de su restauración. Allí se han gastado cientos de millones de euros de todos los españoles. De los católicos y de los no católicos. ¿No van a estar mosqueados los islámicos del Betis si lo estamos usted y yo? Que cada socio pague las cuotas en su club. Eso es lo cristiano.

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