lunes, 24 de noviembre de 2008

EL PASTILLAZO

Uno de los inventos más decisivos del final del Siglo XX es el de los vasodilatadores que permiten acabar con gran parte de las disfunciones eréctiles. No me refiero a las psicológicas, sino a las producidas por la edad.

En el mercado existen tres marcas principales al respecto: Viagra, Levitra y Cialis. Las tres tienen parecidas características y similares altos precios (a unos doce euros cada ejemplar). Los hombres prefieren usar unas u otras, en función de gustos, pero todos coinciden en señalar los positivos efectos que tienen para la erección masculina. Eso sí, para que esa erección se produzca, es preciso que vaya acompañada de la correspondiente estimulación o excitación.

Y en esas estamos, que todavía no se ha comercializado una especie de estimulante parecido para la población femenina que, con el paso de la edad, en general, va perdiendo el deseo sexual. Esa, y no otra, es la causa de muchas separaciones conyugales y muchas correrías infieles por parte de unos machos que se sienten sexualmente potentes (gracias a la química y la farmacia) y unas mujeres totalmente inapetentes, al menos con la pareja de siempre.

Y señalo esto último porque también hay expertos sexuales que señalan que el cambiar de partenaire estimula la sexualidad. Claro que eso…cuéntaselo a la parienta a ver qué te dice.

Por último, hay que tener ojo con las promociones de pastillitas en Internet, suelen ser todas falsas e incluso peligrosas para la salud. Sólo faltaría que las tomáramos y en lugar de subirnos la moral, nos produjeran diarreas. En estos casos no conviene fallar y es mejor ir a tiro fijo: al boticario de confianza.

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