jueves, 6 de noviembre de 2008

LA CRISIS COMO ATENUANTE

El director general de Tráfico, Pere Navarro informó en Logroño de que en octubre murieron en las carreteras españolas 180 personas, 30 más que en septiembre.

El alto ejecutivo del aparato estatal señaló que este incremento se debe al mal tiempo y “a la preocupación por la situación económica, que afecta a la atención y concentración que exige la conducción”.

Excelente análisis que parece razonable. Tan razonable que supongo algún avispado abogado utilizará la crisis como atenuante a la hora de defender a sus clientes infractores del Código de Circulación.

“Mire usted, señoría, iba pensando en las letras del piso que no puedo pagar y no me di cuenta de que había puesto el coche a 150 cuando el límite de velocidad era de sólo 60”.

“Mire usted señoría, que si atropellé a aquella anciana fue porque estaba pensando en que iba a quebrar la empresa y me veía de patitas en la calle y en la cola del paro”.

Claro que esto complica mucho la situación y será preciso estudiar caso por caso. Por ejemplo, los funcionarios del Estado, de las Administraciones Autónomas o de los Ayuntamientos no podrán argumentar que estaban distraídos por un posible despido. Esos no.

Pero por justificarse....”No, si a mi no me van a echar ni arrastrado por la Guardia Civil, pero ando preocupado por mi cuñada, que tiene una tienda de ropa infantil y no vende un babero desde el año pasado. Y ya me entiende...”

Por lo que cobran estos altos cargos deberían ser más prudentes en sus declaraciones. Claro que en los accidentes de tráfico todo influye, hasta si tu vida sexual está alterada. Pero es mucho más determinante la existencia de clamorosos puntos negros en las carreteras españolas: malas señalizaciones, malos firmes, mala iluminación. ¿Vale, querido Pere?

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