El Vaticano ha sido claro, en el texto “Orientaciones para el uso de competencias psicológicas en la admisión y formación de candidatos al sacerdocio” señala que los gays no pueden aspira a ser curas. Y me parece bien, faltaría más.
Este Papa, que fue presidente (no lo olvidemos) de algo así como el Instituto para la Conservación de la Doctrina de la Fé (nuevo fino nombre de la temible Inquisición); este Papa, digo, es auténtico.
Benedicto XVI no engaña a nadie, sólo a los que se dejan engañar. Y por eso me cae bien, le respeto. De hecho, siempre he pensado que los curas más peligros son los que no usan sotana, los que van de coleguitas y de obreros de la construcción. Esos son los peores. Los que te meten la puñalá ideológica por la espalda y sin que te des cuenta.
Al pan, pan y al vino, vino...sin templar gaitas. Sin paños calientes. ¿Qué se creían los mariquitas? Y que se den con un canto en los dientes de que no les achicharren en la hoguera. Si no les queman, no es por falta de ganas...si no porque ahora no estaría bien visto por televisión.
Lo mismo que las mujeres que son las que todavía llenan las iglesias y las misas...¿Acaso piensan que la Santa Madre les va a dar protagonismo y respeto dentro de la organización?
Qué ilusas, qué inocentes. La Iglesia es un aparato de esencia machista que sólo ha visto en el mundo femenino una tropa de servicio. Monjas, chachas, monjas limpiadoras, monjas sometidas a la presión de una jerarquía que no sólo nos las deja decir misa, sino tampoco la libertad de ser seres humanos completos –con sexualidad incluida- y con dignidad.
Es lo que hay y es positivo que el enemigo de la humanidad –con sotanas o chilabas- venga de frente. Al menos podremos defendernos.
Este Papa, que fue presidente (no lo olvidemos) de algo así como el Instituto para la Conservación de la Doctrina de la Fé (nuevo fino nombre de la temible Inquisición); este Papa, digo, es auténtico.
Benedicto XVI no engaña a nadie, sólo a los que se dejan engañar. Y por eso me cae bien, le respeto. De hecho, siempre he pensado que los curas más peligros son los que no usan sotana, los que van de coleguitas y de obreros de la construcción. Esos son los peores. Los que te meten la puñalá ideológica por la espalda y sin que te des cuenta.
Al pan, pan y al vino, vino...sin templar gaitas. Sin paños calientes. ¿Qué se creían los mariquitas? Y que se den con un canto en los dientes de que no les achicharren en la hoguera. Si no les queman, no es por falta de ganas...si no porque ahora no estaría bien visto por televisión.
Lo mismo que las mujeres que son las que todavía llenan las iglesias y las misas...¿Acaso piensan que la Santa Madre les va a dar protagonismo y respeto dentro de la organización?
Qué ilusas, qué inocentes. La Iglesia es un aparato de esencia machista que sólo ha visto en el mundo femenino una tropa de servicio. Monjas, chachas, monjas limpiadoras, monjas sometidas a la presión de una jerarquía que no sólo nos las deja decir misa, sino tampoco la libertad de ser seres humanos completos –con sexualidad incluida- y con dignidad.
Es lo que hay y es positivo que el enemigo de la humanidad –con sotanas o chilabas- venga de frente. Al menos podremos defendernos.
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