viernes, 28 de noviembre de 2008

PIRATAS SIN PARCHE

Los piratas siempre han tenido algo de literario y de atractivo. Qué niño no ha soñado con ser capitán de un bergantín y surcar los siete mares. Quien de las chicas no ha disfrutado pensando que un barba roja venía a raptarla para ser llevada a una isla del tesoro con fina arana caliente.

La literatura y el cine están repletas de ejemplos en este sentido y todavía siguen llenando las taquillas films de aventuras que agitan al poeta Espronceda en su tumba romántica.

Pero...joder con los piratas de ahora. Que son negros y muy feos. Que no sólo tienen los dientes relucientes, sino mansiones a todo lujo y lanchas motoras más rápidas que el R-28 de Fernando Alonso.

Menudos tipos estos que van con misiles y otros armamentos sofisticados y que lo mismo atrapan un petrolero cargado o de oro negro que un trasatlántico cargado de parejas en luna de miel.

Ojo con ellos porque aunque no llevan parches en los ojos están interfiriendo en el mercado marítimo mundial. España ha mandado ya embarcaciones y helicópteros a las aguas más peligrosas para proteger el paso de nuestra flota, cuyos armadores han tenido que pagar rescates multimillonarios por salvar a las tripulaciones.

Sólo cuando hayamos acabado con esta nueva plaga, como se terminó colgando de la horca a la mayoría de los piratas legendarios, vendrán nuestros poetas y guionistas de cine a explicarnos que estos tipejos peligros tenían su encanto y su morbo para las chicas tiernas del occidente civilizado.

A esas que soñarán en el futuro con estos corsarios de comienzos del XXI las querría ver ahora yo secuestradas en una zodiac camino de las costas de Somalia. Eso sí que son emociones fuertes y no las de las montañas rusas de nuestros parques de atracciones, donde por cierto también hay simpáticos actores disfrazados de piratas.

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