miércoles, 5 de noviembre de 2008

UN MILAGRO. UN SUEÑO

El mundo entero acoge con esperanza la noticia. Una persona de color negro, de origen africano y humilde acaba de llegar al poder del país más poderoso de la tierra.

Parece un sueño y si lo viéramos reflejado en una película, pensaríamos que se trata de género fantástico o de ciencia ficción. El sueño de Luther King y de muchos otros que quedaron por el camino se acaba de cumplir. Es maravilloso.

Por eso, sólo por eso, desprecio a los que desprecian a los americanos desde la vieja Europa, desde unas podrida castas de pensamiento. Habría que investigar, quizá no sea ahora el momento, las negras justificaciones del antiamericanismo, especialmente en España.

Puede que estas raíces de mala leche y de envidia se sumerjan en el pasado de la guerra colonial de 1898, cuando los americanos nos quitaron Cuba y Filipinas.

Sin embargo, creo que hay algo más: la penetración ideológica del comunismo anti-yanki en una España franquista. Así, los “intelectuales” ibéricos, legítimamente opuestos a la dictadura, asumieron el papel de criticar de rebote a los americanos. Sin darse cuenta, de un modo ciego, que el modelo político y económico norteamericano estaba a cien años luz en mejoras de todo tipo con respecto a esa “economía centralizada” que llevó al colapso a los países del Este y que, lo que es peor, los convirtió en verdaderos campos de concentración a escala gigantesca. De hecho, hasta el mismo Felipe González llegó a decir que prefería morir acuchillado en el metro de Nueva York a vivir en el paraíso soviético.

Pero eso hoy no toca, lo que toca es alegrarnos por el triunfo de Obama, que es el triunfo de todos de cuantos tenemos esperanza en un mundo mejor. Todos debemos estar contentos. Incluidos los que no le votaron.

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