Los comunistas “de verdad” le han quitado el disfraz y la careta a Izquierda Unida y ya se presentan en sociedad con su verdadero rostro. En eso hemos salido ganando todos porque ya en nadie quedarán dudas de sobre este movimiento que siempre estuvo controlado por el PCE, pero que hacía ver que era una especie de plataforma de progresistas de todo tipo, incluidos hasta los ecologistas.
Al pan, pan y al líder Cayo. Y es que con este nombre tan romano el nuevo jefe debe de saber hasta latín. Al menos en sus primeros discursos lo ha dejado claro: van a desenmascarar los errores del sistema capitalista.
Y tiene razón nuestro amigo Cayo, voluntad no le falta. Es preciso que alguien nos explique las crisis del capitalismo. Necesitamos explicadores de lo que ha pasado, pero nos sobran analistas utópicos de lo que deparará el futuro.
El capitalismo ha entrado en crisis, pero tarde o temprano saldrá de ella. ¿Le pasará lo mismo al sistema comunista, amigo Cayo? Y es que si hay algo probado es que no ha habido en la historia de la humanidad sistema más totalitario y menos operativo que el comunista. Esta ielología, en su aplicación práctica, ha creado más muertes, horrores y miserias que el propio nazismo y el fascismo juntos.
Que se lo pegunten a todos los ciudadanos de los países que vivieron bajo su yugo. Que se lo pregunten a los cubanos que todavía se juegan la vida saliendo del “paraíso comunista caribeño”. Y es que el comunismo, desde siempre, desde su propia raíz de “lucha de clases” lleva aparejado intrínsecamente el campo de concentración, el paredón, o el hospital mental para rehabilitar al disidente. El comunismo es eso: falta de libertad de prensa, negación de posibilidades de desarrollo empresarial, partido único, etc.
Por eso confiamos los demócratas que Cayo sea su enterrador en la Península Ibérica. Igual que dijimos adiós a los fascismo, digámoslo ahora al comunismo en las próximas elecciones. A otro lado con ese cuento, amigo Cayo.
Al pan, pan y al líder Cayo. Y es que con este nombre tan romano el nuevo jefe debe de saber hasta latín. Al menos en sus primeros discursos lo ha dejado claro: van a desenmascarar los errores del sistema capitalista.
Y tiene razón nuestro amigo Cayo, voluntad no le falta. Es preciso que alguien nos explique las crisis del capitalismo. Necesitamos explicadores de lo que ha pasado, pero nos sobran analistas utópicos de lo que deparará el futuro.
El capitalismo ha entrado en crisis, pero tarde o temprano saldrá de ella. ¿Le pasará lo mismo al sistema comunista, amigo Cayo? Y es que si hay algo probado es que no ha habido en la historia de la humanidad sistema más totalitario y menos operativo que el comunista. Esta ielología, en su aplicación práctica, ha creado más muertes, horrores y miserias que el propio nazismo y el fascismo juntos.
Que se lo pegunten a todos los ciudadanos de los países que vivieron bajo su yugo. Que se lo pregunten a los cubanos que todavía se juegan la vida saliendo del “paraíso comunista caribeño”. Y es que el comunismo, desde siempre, desde su propia raíz de “lucha de clases” lleva aparejado intrínsecamente el campo de concentración, el paredón, o el hospital mental para rehabilitar al disidente. El comunismo es eso: falta de libertad de prensa, negación de posibilidades de desarrollo empresarial, partido único, etc.
Por eso confiamos los demócratas que Cayo sea su enterrador en la Península Ibérica. Igual que dijimos adiós a los fascismo, digámoslo ahora al comunismo en las próximas elecciones. A otro lado con ese cuento, amigo Cayo.
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