miércoles, 10 de diciembre de 2008

AUMENTA LA CRISPACION

La crispación política no ha decrecido tras las últimas elecciones generales. El PSOE ganó por los pelos pero se tiene la sensación global de que muchos que votaron a este partido, ya se han arrepentido.

La verdad es que las cocas van mal. Tan peor que se está perdiendo hasta la esperanza. Hemos despertado bruscamente de un sueño de prosperidad que nos vendían cada día. Es como si hubiéramos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora nos vemos completamente vulnerables.

Fue el sistema, engrasado con el “optimismo irresponsable” del Gobierno, el que nos metió en compras de coches, pisos y hasta de vacaciones a plazos que ahora no podemos pagar.

La gente anda horrorizada y con razón. El terrorismo sigue vivo y el terror al desempleo general oscurece un panorama ciudadano que ni son capaces de alumbrar las “lucecicas” de Navidad.

Ahora seguimos en campaña electoral permanente y cualquier detalle vale para poner un palo en las ruedas de la carreta. Rajoy busca fuelle en la catástrofe y espera ver pasar el cadáver del enemigo. Ahora se ve capaz no de ganar, pero sí de enterrar a ZP por sus promesas infantiles.

En el PP cierran filas en torno a este líder que no es tal y el miedo a perder posiciones dentro del aparato hace que personas mucho más válidas, como Esperanza Aguirre o Ruiz Gallardón queden relegadas.

O sea, que estamos apañados entre un Gobierno sin autoridad moral para sacarnos de la terrible crisis que estuvo negando que existiera y un PP encabezado por un elemento que no ilusiona ni a su secretaria.

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