martes, 9 de diciembre de 2008

EL HORROR DEL NORTE

Lo del Norte es un horror y uno, cuando escribe estas líneas, no sabe si se está cometiendo ahora mismo otro asesinato “por la liberación de la Patria Vasca”.

Hace unos días se enterraba al pobre empresario cuyo grave delito era el de tener una empresa que “colabora con el Estado Español” en la construcción de un tren de alta velocidad. En estos momentos se puede estar colocando por parte de algún “soldado” un coche bomba para demostrar que no están acabados.

El tema es tan complejo y difícil de analizar que junto al despliegue necesario de los cuerpos y fuerzas de seguridad, se debería destinar allí a un enorme contingente de psicólogos y psiquiatras.

Este grupo de especialistas debería hacer un estudio muy serio de la población y prescribir un tratamiento eficaz contra el odio y la serie de complejos de todo tipo que anidan en las mentes de gran parte de los ciudadanos del País Vasco.

Y es que desde aquí, desde la distancia externa de todo eso entorno de dolor y de asco, no se entiende cómo no son los propios vascos los que terminan con esa lacra que les salpica las calles de sangre desde hace casi 50 años.

¿Acaso es pura cobardía? Yo me temo que sí. Pienso que desde el impotente Lendakari hasta el último policía autonómico están muertos de miedo (lo cual es estar muerto) y resultan incapaces de enfrentarse con eficacia a esa gentuza para ellos bien evidente.

Y es que el País Vasco es muy pequeño y con una población reducida. Todos se conocen. Todos alternan y se cruzan en los mismos bares. ¿Cómo se puede convivir con asesinos?

Yo no lo entiendo. Que me lo expliquen los mismos vascos nobles, honrados y trabajadores, que son la mayoría.

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