Los desequilibrios a los que me refiero no son los de los malabaristas del alambre, que ya somos todos en estos tiempos de crisis. Crisis de la que vamos a salir, según el cerebro alternativo del amigo Cayo comunista a base de amenazas de “huelgas generales”.
Los desequilibrios aludidos hoy son los llamados territoriales. Es decir, las diferencias que todavía existen entre diferentes zonas del panorama nacional.
El sistema autonómico no ha servido para limar estas diferencias, sino todo lo contrario. En este sentido a mi se me hace especialmente sangrante ahora en esta España nevada, la situación con respecto al agua.
Los del PP habían redactado el llamado Plan Hidrológico Nacional que venía a solucionar en gran parte este grave problema. Y es que resulta más que penoso que en el norte del país sobre agua “por un tubo” y en el sur se mueran de sed hasta los cactus.
Lo primero que hicieron los socialistas fue cargarse ese Plan, después de que se habían invertido en él muchos millones en proyectos, diciendo que era una porquería y que ellos lo iban a solucionar a base de desaladoras. Fue la entonces ministra de Medio Ambiente (luego se la cargaron), la que dijo que todo consistía en poner en marcha depuradoras de aguas salinas. Pero que yo sepa no se ha inaugurado ninguna y me temo que la crisis económica actual puede congelar definitivamente esta apuesta realmente mucho mas cara que los trasvases a través de canales.
Por cierto... ¿Se acuerdan cómo estos mismos socialistas querían hacer un trasvase desde el Ebro a Cataluña con motivo de la última sequía? Vamos, que ya habían contratado a la empresa y comenzado a hacer las zanjas para colocar las canalizaciones. E incluso se me viene a la memoria que se llevaron algún barco cargado de agua para Barcelona.
Lo cierto y verdad es que al igual que con el hambre, con la sed tampoco se debería de jugar. Las autonomías, que tantas soluciones han aportado en algunos casos, en éste demuestran miseria moral y cortedad de miras. Los presidentes autonómicos, como pequeños y bobos reyezuelos se creen que el agua es suya y pretenden usarla en exclusivo beneficio de sus territorios.
Yo creo que ahora que ha llovido en toda España es cuando los políticos deben demostrar su nivel y ponerse de acuerdo en solucionar este problema que se hará de nuevo patente el próximo verano. Más que nunca deben “mojarse”.
Los desequilibrios aludidos hoy son los llamados territoriales. Es decir, las diferencias que todavía existen entre diferentes zonas del panorama nacional.
El sistema autonómico no ha servido para limar estas diferencias, sino todo lo contrario. En este sentido a mi se me hace especialmente sangrante ahora en esta España nevada, la situación con respecto al agua.
Los del PP habían redactado el llamado Plan Hidrológico Nacional que venía a solucionar en gran parte este grave problema. Y es que resulta más que penoso que en el norte del país sobre agua “por un tubo” y en el sur se mueran de sed hasta los cactus.
Lo primero que hicieron los socialistas fue cargarse ese Plan, después de que se habían invertido en él muchos millones en proyectos, diciendo que era una porquería y que ellos lo iban a solucionar a base de desaladoras. Fue la entonces ministra de Medio Ambiente (luego se la cargaron), la que dijo que todo consistía en poner en marcha depuradoras de aguas salinas. Pero que yo sepa no se ha inaugurado ninguna y me temo que la crisis económica actual puede congelar definitivamente esta apuesta realmente mucho mas cara que los trasvases a través de canales.
Por cierto... ¿Se acuerdan cómo estos mismos socialistas querían hacer un trasvase desde el Ebro a Cataluña con motivo de la última sequía? Vamos, que ya habían contratado a la empresa y comenzado a hacer las zanjas para colocar las canalizaciones. E incluso se me viene a la memoria que se llevaron algún barco cargado de agua para Barcelona.
Lo cierto y verdad es que al igual que con el hambre, con la sed tampoco se debería de jugar. Las autonomías, que tantas soluciones han aportado en algunos casos, en éste demuestran miseria moral y cortedad de miras. Los presidentes autonómicos, como pequeños y bobos reyezuelos se creen que el agua es suya y pretenden usarla en exclusivo beneficio de sus territorios.
Yo creo que ahora que ha llovido en toda España es cuando los políticos deben demostrar su nivel y ponerse de acuerdo en solucionar este problema que se hará de nuevo patente el próximo verano. Más que nunca deben “mojarse”.
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