Los sabios señalan que no es lo mismo la soledad que estar solo. Tienen razón los pensadores, generalmente solitarios, porque al menos para escribir hay que tener cierto aislamiento, intimidad o privacidad; aunque las mejores obras de la literatura universal se hayan escrito en prostíbulos, tabernas o cárceles.
El caso es que desde hace varios años ya no se concibe el mundo sólo en pareja. Vamos que ahora hay patrullando agentes del orden y en solitario. Las antiguas parejas de la Guardia Civil ya no dan tanto miedo porque a veces va uno solo y encima es simpática o hasta muy educado.
En la vida civil, no únicamente en la castrense, se dan cada vez más este tipo de situaciones. En el desarrollado Occidente hay mucha gente soltera o separada que ha elegido esta opción de vida en la que no cabe que tu partenaire se meta con los pies helados en la cama una noche sí y otra también.
Mejor solo que mal acompañado gritaban los rechazados y las repudiadas que ahora son legión. Si a ello añadimos el alto número de viudas marchosas que nos sobreviven...tenemos un ancho mundo de “singles”, que así lo califican los expertos sociólogos anglosajones.
Esa es la razón por la que el concepto de consumo ya no es familiar, sino particular. No interesan tanto los productos para el colectivo –puchero de lentejas para todos-, sino para el individuo. Hay cada vez más venta de coches pequeños, viajes en cruceros sólo para solteros (también se apuntan las marchosas viudas deseosas de aventuras) y sobre todo raciones alimenticias para una sola persona.
Yo tengo coche grande y no lo pienso jubilar nunca. No viajo en barco porque me mareo al aproximarme simplemente al rebalaje. Pero sí me compro en el súper cosas para mí solo. Y además me las caliento en el micro y me las como cuando me apetece. Sin dar cuentas a nadie. Y felizmente yo solo. Ea.
El caso es que desde hace varios años ya no se concibe el mundo sólo en pareja. Vamos que ahora hay patrullando agentes del orden y en solitario. Las antiguas parejas de la Guardia Civil ya no dan tanto miedo porque a veces va uno solo y encima es simpática o hasta muy educado.
En la vida civil, no únicamente en la castrense, se dan cada vez más este tipo de situaciones. En el desarrollado Occidente hay mucha gente soltera o separada que ha elegido esta opción de vida en la que no cabe que tu partenaire se meta con los pies helados en la cama una noche sí y otra también.
Mejor solo que mal acompañado gritaban los rechazados y las repudiadas que ahora son legión. Si a ello añadimos el alto número de viudas marchosas que nos sobreviven...tenemos un ancho mundo de “singles”, que así lo califican los expertos sociólogos anglosajones.
Esa es la razón por la que el concepto de consumo ya no es familiar, sino particular. No interesan tanto los productos para el colectivo –puchero de lentejas para todos-, sino para el individuo. Hay cada vez más venta de coches pequeños, viajes en cruceros sólo para solteros (también se apuntan las marchosas viudas deseosas de aventuras) y sobre todo raciones alimenticias para una sola persona.
Yo tengo coche grande y no lo pienso jubilar nunca. No viajo en barco porque me mareo al aproximarme simplemente al rebalaje. Pero sí me compro en el súper cosas para mí solo. Y además me las caliento en el micro y me las como cuando me apetece. Sin dar cuentas a nadie. Y felizmente yo solo. Ea.
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