Me consta que alguno de mis comentarios light –no meto caña en absoluto- levantan ciertas ampollas. Y lo siento. Mi intención no es la de agredir verbalmente a nadie. Es más, no deseo herir sentimiento alguno sino hacer una personal y pública reflexión de los temas de actualidad.
En este sentido, lamento no compartir la opinión de ciertos lectores que se ponen malos con sólo pensar en la campaña de la Memoria Histórica y lo entiendo. Son quizá personas que sufrieron en su familia horrores por parte la España Republicana, que tampoco resultó ser una zona libre de todo tipo de barbaridades.
Estas personas, víctimas de la barbarie de la zona roja, que no se vió libre de todo tipo de salvajadas absurdas, deberían comprender la necesidad psicológica de enterrar dignamente los restos de sus los seres queridos de “los vencidos”.
Una vez terminada la Guerra Civil, se siguieron cometiendo salvajadas (incluso más que en la propia contienda) y son estas personas juzgadas con brutalidad las que no deben estar enterradas en fosas comunes al pié de las carreteras, en los mismos cementerios, pero sin lápida alguna, sin nombre, o bajo los olivos testigos mudos del horror.
No se trata de juzgar ahora, ni mucho menos de condenar a los protagonistas directos de aquellas ejecuciones masivas, sino de dar paz a los vivos. La paz y el descanso de dar sepultura a seres humanos que seguro alguno de ellos cometió errores en vida, pero que no merecen de ninguna forma haber sido enterrados como perros, sin ninguna dignidad.
Qué quieren que les diga. A mi me produce tristeza, mucha tristeza, ver fotos de esqueletos desenterrados con las manos sujetas mediante alambres. Esas personas merecen un respeto y sus familiares heridos por la historia también merecen un ligero consuelo.
En este sentido, lamento no compartir la opinión de ciertos lectores que se ponen malos con sólo pensar en la campaña de la Memoria Histórica y lo entiendo. Son quizá personas que sufrieron en su familia horrores por parte la España Republicana, que tampoco resultó ser una zona libre de todo tipo de barbaridades.
Estas personas, víctimas de la barbarie de la zona roja, que no se vió libre de todo tipo de salvajadas absurdas, deberían comprender la necesidad psicológica de enterrar dignamente los restos de sus los seres queridos de “los vencidos”.
Una vez terminada la Guerra Civil, se siguieron cometiendo salvajadas (incluso más que en la propia contienda) y son estas personas juzgadas con brutalidad las que no deben estar enterradas en fosas comunes al pié de las carreteras, en los mismos cementerios, pero sin lápida alguna, sin nombre, o bajo los olivos testigos mudos del horror.
No se trata de juzgar ahora, ni mucho menos de condenar a los protagonistas directos de aquellas ejecuciones masivas, sino de dar paz a los vivos. La paz y el descanso de dar sepultura a seres humanos que seguro alguno de ellos cometió errores en vida, pero que no merecen de ninguna forma haber sido enterrados como perros, sin ninguna dignidad.
Qué quieren que les diga. A mi me produce tristeza, mucha tristeza, ver fotos de esqueletos desenterrados con las manos sujetas mediante alambres. Esas personas merecen un respeto y sus familiares heridos por la historia también merecen un ligero consuelo.
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