La noticia es tan bella que parecería falsa si no hubiera sido confirmada. El titular de prensa dice así: “Terapia de arte en el hospital. Copias de 400 obras de once museos ilustran los pasillos de un centro sevillano”.
¿No me digan que la idea no es hermosa? Resulta que a la dirección del centro hospitalario La Macarena se le ha ocurrido llenar las paredes de reproducciones exactas en gran tamaño –120x80 centímetros- de copias de cuadros famosos de la historia del arte.
Lo originales de estas reproducciones se encuentran en varios museos andaluces y en El Prado y no sólo su contemplación hace disfrutar a los visitantes y a los enfermos, sino al propio personal del hospital que se muestra encantado.
El pintor ruso Kandinsky decía que el color cambiaba a las personas y algo así corrobora el cardiólogo Carlos Infante, quien señala que, por ejemplo, desde que estas obras cuelgan de las paredes “la gente hace menos ruido”. Se crea, por tanto, un clima más sosegado y contemplativo.
Al hospital la iniciativa no le ha costado dinero pues ha contado con la empresa de informática HP, que ha hecho las reproducciones y con el apoyo económico de la obra social de Caja Madrid, que ha corrido con los 60.000 euros que ha costado tan maravillosa iniciativa.
Incluso, en la última planta, la dedicada a los niños enfermos, el Centro de Arte Contemporáneo ha elegido una serie de obras que invitan a mirar hacia el futuro y los propios chavales internados han colgado un montón de fotos que obligan a un diálogo creativo y que les hacen olvidar por qué están allí.
Me emociono. Que quieren que les diga que me emociono con la propuesta.
¿No me digan que la idea no es hermosa? Resulta que a la dirección del centro hospitalario La Macarena se le ha ocurrido llenar las paredes de reproducciones exactas en gran tamaño –120x80 centímetros- de copias de cuadros famosos de la historia del arte.
Lo originales de estas reproducciones se encuentran en varios museos andaluces y en El Prado y no sólo su contemplación hace disfrutar a los visitantes y a los enfermos, sino al propio personal del hospital que se muestra encantado.
El pintor ruso Kandinsky decía que el color cambiaba a las personas y algo así corrobora el cardiólogo Carlos Infante, quien señala que, por ejemplo, desde que estas obras cuelgan de las paredes “la gente hace menos ruido”. Se crea, por tanto, un clima más sosegado y contemplativo.
Al hospital la iniciativa no le ha costado dinero pues ha contado con la empresa de informática HP, que ha hecho las reproducciones y con el apoyo económico de la obra social de Caja Madrid, que ha corrido con los 60.000 euros que ha costado tan maravillosa iniciativa.
Incluso, en la última planta, la dedicada a los niños enfermos, el Centro de Arte Contemporáneo ha elegido una serie de obras que invitan a mirar hacia el futuro y los propios chavales internados han colgado un montón de fotos que obligan a un diálogo creativo y que les hacen olvidar por qué están allí.
Me emociono. Que quieren que les diga que me emociono con la propuesta.
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