lunes, 22 de diciembre de 2008

TOCOMOCHO PARA RICOS

El Roto, filósofo de la caricatura periodística, le hace decir a uno de sus fantasmales personajes: “qué libre soy, no tengo nada”. También podría haber sustituido lo de libre por “rico”, ya que los tiempos son de confusión confesional y mística cristiana.

Y es que resulta al menos chocante ver a los pastosos manifestarse ante las sedes oficiales pidiendo que les devuelvan “mi dinero”. ¿Se acuerdan de lo de Gescartera y de los de los sellitos del Forum Filatélico? Pues ahora a lo bestia y en plan mundial americano.

En esta ocasión han pillado a miles de grandes inversores, ávidos de ganar más pasta todavía. Invertir en empresas que crean riqueza y puestos de trabajo no les interesaba. Querían ganar más dinero en operaciones especulativas que sólo beneficiaran a sus propios bolsillos. Multiplicar sus haberes sin ningún problema de negociación o de reparto con nadie. Todo para mi, decían en sus consejos de administración.

Pues toma. Y no es que me alegre (bueno, si me alegro) porque aquí puede aplicarse el refrán de “la avaricia rompe el saco”.

Solo lo lamento por algún pobre ahorrador al que hayan pillado en estas chorizadas piramidales en las que el último es el tonto. Pero la verdad es que estos son los menos. Pero los que también deberían asumir sus responsabilidades son los bancos que aconsejaban a sus clientes invertir en estos fondos de inversiones tan raros y de tan alta rentabilidad. Los bancos, que abusaron de la confianza de sus clientes deberían devolverles el dinero y no lavarse las manos como están haciendo.

Claro que vamos a ver si el Gobierno es capaz de meterles en cintura. Vamos a ver si se atreve a poner orden, aunque me parece que sus directrices van en sentido contrario. Resulta que les están dando dinero para que faciliten créditos a las empresas y a los que quieren comprarse un piso. Pero que se sepa, a ninguno de éstos les han llegado los dineros a bajo interés. ¿Qué pasa con los euros de todos los españoles?

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