martes, 23 de diciembre de 2008

UN POCO DE OPTIMISMO

La verdad es que pedir un poco de optimismo con la que está cayendo resulta temerario. Sin embargo me parece más que necesario, aunque sólo sea para levantarse de la cama.

Mi primer acto reflejo, como el de muchos españoles, es encender la radio del cuarto de baño. El segundo es el de conectar la televisión mientras desayuno. Y la verdad es que a veces dan ganas de volver a ponerse el pijama.

Los foros de opinión están repletos de agoreros de la catástrofe. Personas todas muy sabidas y resabidas en analizar los que ha pasado, pero de todo punto incapaces de anunciar lo que está por llegar.

En este sentido, resulta cierto que el PSOE no reconoció la existencia de la crisis económica hasta pasadas las elecciones. Seguro que el Gobierno sabía lo que se venía encima porque para eso cuenta con expertos asesores en leer la prensa internacional. Este conocimiento de la situación es un fenómeno incontestable, pero supongo que no existe precedente en el mundo mundial de que un gobierno que se presenta a la reelección se ponga a tirar piedras a su propio tejado.

Zapatero y sus ministros tenían que callar si querían ganar las elecciones. Y ojo al PP que estuvo basando su campaña no precisamente en los temas económicos, sino emponzoñando al país contra la política antiterrorista de la administración. ¿Se acuerdan cuando salían a la calle en manifestaciones repletas de obispos? Al PP tampoco entonces le preocupaba demasiado la crisis económica.

O sea, que no nos vengan con gaitas. El Gobierno, como todos los gobiernos responsables, está haciendo lo que puede. Y en lo que no debemos caer nosotros es en el catastrofismo. La situación es dura, muy dura, pero que no nos amarguen la vida.

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